Antes que un partido de fútbol, para miles de personas en Bangladesh fue una nueva oportunidad para demostrar un amor que parece no tener fronteras. El triunfo 3-0 de la Selección Argentina sobre Argelia en el debut del Mundial 2026 volvió a convertir a las calles de Daca en una fiesta celeste y blanca, con caravanas, bombos, cánticos y una pasión que sorprendió, una vez más, al resto del mundo.
Apenas sonó el pitazo final, cientos de hinchas salieron a celebrar con banderas argentinas mientras los autos hacían sonar sus bocinas y los fuegos artificiales iluminaban el cielo de la capital bangladesí. Las imágenes que rápidamente se viralizaron en las redes sociales mostraron una escena que bien podría haberse confundido con cualquier ciudad argentina durante una Copa del Mundo.
Pero la celebración no quedó solo en los festejos callejeros. En uno de los gestos más llamativos, un grupo de fanáticos confeccionó una camiseta gigante de la Selección Argentina y la desplegó entre edificios del centro de Daca como símbolo del apoyo incondicional al equipo de Lionel Scaloni y, especialmente, a Lionel Messi.
El fenómeno no es nuevo. Ya durante el Mundial de Qatar 2022 Bangladesh había captado la atención internacional por el fervor con el que siguió la campaña de la "Albiceleste". Cuatro años después, esa devoción no solo permanece intacta sino que parece haberse fortalecido.
Un vínculo que nació hace más de 40 años
La relación entre Bangladesh y Argentina tiene raíces profundas. Uno de los primeros antecedentes se remonta a 1984, cuando el seleccionado dirigido por Carlos Bilardo viajó a disputar la Copa Nehru en la India. Aunque los encuentros se jugaron en Calcuta, la presencia del equipo argentino despertó un enorme interés en toda la región y comenzó a sembrar una simpatía que con el tiempo se transformó en pasión.
Sin embargo, el verdadero punto de inflexión llegó en el Mundial de México 1986. La consagración argentina y la figura de Diego Maradona quedaron grabadas en la memoria colectiva de millones de asiáticos. Para muchos bangladesíes, el triunfo frente a Inglaterra simbolizó la victoria de un país considerado más pequeño frente a una potencia histórica, una narrativa con la que gran parte de la población se sintió identificada.
Décadas después, Lionel Messi tomó la posta de ese legado. Su historia de perseverancia, su talento y la conquista del Mundial de Qatar consolidaron definitivamente un lazo emocional que trasciende generaciones.
Una pasión que vuelve a emocionar
Mientras en Argentina los hinchas copaban bares, casas y fanfest para ver el estreno mundialista, a más de 17.000 kilómetros de distancia miles de bangladesíes hacían exactamente lo mismo. El 3-0 sobre Argelia fue celebrado como un triunfo propio y volvió a demostrar que la camiseta albiceleste tiene un alcance difícil de explicar.